Los ambientes de microgravedad le hacen cosas extrañas (y, en muchos casos, indeseables) al cuerpo humano, como debilitar a los músculos y los huesos, encoger el corazón y deformar los globos oculares. Sin embargo, también se sabe que hace a los astronautas un poco más altos, como acaba de notar Norishige Kanai. El astronauta japonés llegó a la Estación Espacial Internacional hace apenas tres semanas y ya ha crecido 9 centímetros, y ahora está preocupado de que no pueda caber en el asiento de la nave espacial rusa Soyuz para regresar a la Tierra.

“Buenos días, buenos días”, tuiteó Kanai desde la Estación Espacial Internacional. “Hoy tengo un informe bastante serio… Me realizaron mediciones médicas comparando con los datos de cuando llegué al espacio, ¡y he crecido 9 centímetros! Crecí como si fuera una planta en apenas tres semanas, no había vivido algo así desde que era un estudiante de secundaria. Estoy preocupado de si mi cuerpo cabrá en el asiento de la nave Soyuz en mi regreso”.

 Kanai llegó a la Estación Espacial Internacional junto a los astronautas Scott Tingle y Anton Shkaplerov el 17 de diciembre de 2017, después de su lanzamiento desde el Cosmódromo de Baikonur en Kazajistán.

Los astronautas suelen crecer entre 2 y 5 centímetros en el espacio, o alrededor de un 3% más que su altura normal. Ellos se vuelven más altos en el espacio porque la ausencia de la gravedad permite que se separen las vértebras en sus columnas. No obstante, 9 centímetros es demasiado, pero como comentó Libby Jackson de la agencia espacial de Reino Unido (UK Space Agency) a la BBC, “es posible, dado que cada cuerpo humano es diferente”.