Se llama Ross 128b, y es un planeta rocoso del tamaño de la Tierra que orbita alrededor de una estrella enana roja en su zona de habitabilidad. Hay dos cosas que hacen único a este pequeño planeta. La primera es que su estrella no es una enana roja normal. La segunda es que se está acercando a nosotros.

Los descubrimientos de nuevos exoplanetas en zona habitable siempre abren una puerta a la esperanza de encontrar otro lugar que pueda albergar vida. Desgraciadamente, esas esperanzas se suelen esfumar muy rápido cuando se trata de objetos que giran alrededor de enanas rojas como la del sistema TRAPIST-1. El motivo es que este tipo de estrellas suelen ser proclives a sufrir erupciones de rayos X y radiación ultravioleta. Esos fenómenos bombardean los planetas cercanos con oleadas de viento solar tan potentes que, o bien hacen imposible que la vida se desarrolle sobre su superficie, o bien eliminan la posibilidad de que haya una atmósfera lo bastante densa.

Un planeta que se acerca

La segunda característica que hace único al sistema Ross 128 es que se está acercando a nosotros. No hace falta que salgas a la calle a correr en círculos. No es que vaya a chocar con la Tierra mañana ni mucho menos, pero se está acercando poco a poco. Los astrónomos calculan que en 79.000 años (un plazo relativamente corto astronómicamente hablando) Ross 128b será el exoplaneta más próximo al Sistema Solar. Más cercano incluso que Proxima b.

¿Significa eso que podemos hacer las maletas? Aún no. El tránsito del exoplaneta por delante de su estrella no es visible desde la Tierra. Si lo hemos descubierto ha sido estudiando los leves cambios gravitacionales ocasionados por el movimiento de la estrella y su planeta mediante el espectrógrafo HARPS (High Accuracy Radial Velocity Planet Searcher) del observatorio La Silla, en Chile.

El expectrógrafo HARPS. Foto: ESO

En otras palabras, conocemos cosas como su período orbital, su distancia a la estrella y su masa, pero aún nos quedan muchos datos por estudiar. Los astrónomos de ESO prefieren no clasificarlo aún como planeta habitable, y usan la expresión planeta templado. Por lo que sabemos, podría ser un infierno abrasado por el efecto invernadero como Venus, o una roca helada sin atmósfera. Hay que esperar.

La buena noticia es que Ross 128b es incluso más prometedor que Proxima Centauri b, el exoplaneta potencialmente habitable más cercano a nosotros (4,2 años luz). La astrofísica del Museo Americano de Historia Natural explica a Gizmodo:

Es mucho más interesante que Proxima Centauri b. Su estrella es mucho más tranquila y menos activa. Debería ser también más fácil de caracterizar que Proxima b.

En los próximos años seremos capaces de recabar más información sobre Ross 128b y determinar hasta qué punto es habitable. Emily Rice hasta se atreve a sugerir que, el día que seamos capaces de enviar una nave interestelar como el proyecto Breakthrough del millonario ruso Yuri Milner, quizá este exoplaneta sea un candidato mejor:

Si logramos desarrollar la tecnología para enviar una sonda a un 10 o 20 por ciento de la velocidad de la luz, no hay mucha diferencia en enviarla a una distancia tres veces mayor en términos de presupuesto. Ya están haciendo algo increíble, ¿por qué no intentar algo tres veces más increíble?