Ni fabricar más coches eléctricos, ni reducir las emisiones, ni plantar más árboles. Un estudio económico realizado por la Universidad Northwestern ha llegado a una conclusión tan simple que es sorprendente: la medida más eficaz de reducir emisiones es pagar a los propietarios de árboles.

El principal autor del estudio, el economista Seema Jayachandran, ha estado años experimentando con un programa que él denomina Pago por ecosistema. La esencia del programa es pagar a los propietarios de bosques o terrenos con árboles por cada árbol que conserven sin talar en zonas con alta deforestación.

 El programa se ha llevado a cabo sobre 60 propietarios de zonas boscosas en Uganda con otros 60 propietarios como grupo de control. Tras dos años, la pérdida de masa forestal en los terrenos a los que se paga por no talar ha sido solo del 4%.
El auténtico logro del estudio no es descubrir que alguien conserva mejor lo que tiene si le pagan por ello. Lo interesante ha surgido al comparar ese método con otros de los que se utilizan hoy en día para tratar de frenar las emisiones.

En comparación con programas como los destinados a subvencionar la compra de vehículos eléctricos, pagar por evitar la tala de árboles es mucho más barato. Además, los beneficios de evitar las emisiones antes de que se produzcan son el doble de efectivos comparados con los esfuerzos por tratar de reducirlas cuando ya están en la atmósfera. Quizá no estemos muy lejos de un mundo en el que nos paguen por cada árbol que plantemos y cuidemos.