Santiago, R.D. – El barrio Los Santos se convirtió ayer en un lugar de llanto, luto, sufrimiento y consternación, después de la muerte de Madelín Santana Pimentel, de 23 años, quien fue asesinada por su exesposo Delvis Antonio Fernández, de 29 años, que se suicidó posteriormente en el interior de su apartamento.

De acuerdo a las versiones, Fernández habría cometido el hecho porque supuestamente su expareja sentimental se negaba a reconciliarse con él. La joven, que había procreado una niña de cuatro años con su verdugo, residía en los Estados Unidos y hace diez días regresó de vacaciones.

Según informes preliminares no oficiales, Delvis Fernández llegó a la vivienda de Madelín y se llevó a la hija de ambos y en la madrugada de ayer hizo creer a la madre de esta que regresaba con la niña pero fue todo lo contrario: le arrancó la vida de un disparo en la cabeza.

La tragedia ha consternado a toda la comunidad. Los familiares de Madelín están compungidos e impotentes por el dolor, por lo que no tenían condiciones para referirse al caso, pero los vecinos y amigos dieron algunas versiones acerca del hecho.

“El mató esa muchacha y luego se quitó la vida obsesionado con volver con la joven, a pesar de que este ya tenía dos hijos más de su primer matrimonio y vivía con otra mujer. Al negarse Madelín a acompañarlo este le disparó frente a su casa y huyó de la escena”, narró Rolando Disla, vecino de los familiares de la joven.

Tras matar a su exmujer, Delvis se dirigió a su apartamento y durante el camino le envió una nota de voz a su hermano diciéndole lo que había hecho y luego se quitó la vida.

Destrozada por los acontecimientos, doña Josefina Altagracia Vásquez, vecina y madrina de Madelín, expresaba su dolor y no dejaba de llorar como si se tratara de su propia hija. “Yo soy su madrina y ella no conoció otro hombre más que él, no sé qué motivo tuvo él para matarla”, manifestó rompiendo en lágrimas y con la voz quebrantada.

Como ella, los demás vecinos también estaban lamentando la tragedia, en vista de que todos se quieren como una familia.