El método madre canguro no es más que la sustitución de la incubadora por la madre. Esta, acoge a su hijo prematuro o de bajo peso y lo acurruca en su pecho, piel con piel, para evitar que éste se enfríe aportándole su calor y su alimentación y, favoreciendo así su ganancia de peso y desarrollo. Una vez que el recién nacido prematuro que está ingresado en la unidad de cuidados se estabiliza, debería pasar a permanecer con su madre canguro, reduciendo así la estadía en el hospital, los costos de internamiento y evitando una grave infección nosocomial (infección adquirida en el hospital).

La madre canguro, es una técnica sencilla, que puede ser aprendida aún por los padres más humildes. Ideado en la década de los años 70 por el médico colombiano Edgar Rey Sanabria y otros colegas que ejercían su profesión en medios muy limitados. Se inspiraron en los marsupiales que acogen a sus animalitos recién nacidos en su bolsa extrauterina que son verdaderas incubadoras. En el caso de los humanos, el bebé se adhiere al pecho de su madre como una rana, piel con piel. Se mantendrá caliente y se amamantará cuantas veces lo desee mientras la madre hace sus quehaceres diarios. Cada caso deberá ser individualizado y seguido por los pediatras y enfermeras en visitas programadas.

Para los años 1993-1996 se hizo una evaluación del método en Colombia evidenciándose resultados positivos: en la supervivencia de estos niños y en su neuro desarrollo.

Ahora, investigadores canadienses aseguran, que los beneficios que recibe el prematuro con éste método se prolongan en el tiempo hasta que el niño llega a ser un adulto joven, publicado en la revista Pediatrics de enero/2017. El método madre canguro comparado con grupos controles respecto al estado de salud general del niño, y su estatus neurológico, cognitivo y social se hizo con estudios de neuro imagen, neurofisiológicos y pruebas de la conducta y del comportamiento. “Los efectos de este método aplicado en el primer año de vida del bebé prematuro o de bajo peso, son positivos en su coeficiente de inteligencia y en su comportamiento, manteniéndose en el tiempo, incluso en aquellos niños más vulnerables”.

En nuestro país hace ya algunos años los distinguidos colegas Angel Garabot y Narda D´oleo en San Francisco de Macorís y Santo Domingo respectivamente, emprendieron una hermosa iniciativa en este sentido, la que se vio frustrada por no recibir ningún apoyo del Ministerio de Salud Pública para la formación de un personal especializado de médicos y enfermeras que ni siquiera aspiraban a recibir el sueldo que percibe un simple regidor de nuestra “honorable” sala capitular.