Santo Domingo, R.D. – Casi llora. Casi no puede hablar. Casi no puede cantar. La emoción era mucha. Rita Indiana tenía siete años de ausencia de la música y los escenarios, hasta que amarró los contrasentidos emocionales y aceptó treparse en aquella tarima de la cuarta edición de “Isle of Light”, que se desarrolló el sábado en Punta Torrecilla, en Sansoucí.

Al ver la multitud la artista dominicana quedó paralizada de miedo, de nostalgia, de sorpresa, de calor, de adrenalina congelada durante la larga ausencia.

Tal vez se quedó absorta al sentir que sus seguidores siguen tan fieles como aquella vez que resonó en el país “La hora de volvé”, el tema que le abrió la curiosidad musical a sus compatriotas. Después, de forma intempestiva, decidió irse del país y radicarse en Puerto Rico hasta que el buque musical la trajo de nuevo a su puerto de origen, justo a una tarima debajo del faro de Punta Torrecilla.

En esa arena, muchos eran reales fanáticos, pues se aparecieron con pancartas y bailaron todo el tiempo como “Los jardineros” (sus bailarines). También estaban entre el público algunos de sus colegas, entre ellos Vicente García, Rando Camasta, Joel Berrido…

Y hasta su madre estaba en la arena de los nuevos sueños de su hija. A ella le dedicó la canción “Dulces sueños” (un cover de Sweet Dreams, de Eurythmics).

 Como era de esperarse, “La Montra”, como muchos la llaman, abrió su participación con su nuevo sencillo, “El castigador”, una propuesta lanzada hace unos pocos días, que se aleja de la agresividad rítmica de “El juidero”, que grabó en el 2010 bajo el concepto de “Rita Indiana y Los Misterios”, y que habla de corrupción, justicia y decadencia, con un feeling tenebroso pero contagioso.

Pañoleta verde en mano, Rita explicó sus motivaciones para regresar a la música. Visiblemente emocionada ante la respuesta del público presente, se refirió a la violencia que se está viviendo en República Dominicana y Latinoamérica.

Además, de los aportes que cada ciudadano puede hacer desde la legalidad para acabar con esta situación.

Por poco más de una hora cantó los temas que la convirtieron en artista de culto, como “La hora de volvé”, “Dulces sueños”, “Equibol”, “Jardinera”, “Pásame a buscar”, “El juidero” y “El blues del ping pong”, entre otros cortes que forman parte de un repertorio de colección.